El Duende «leyenda El Salvador»

Es conocido como el espíritu que visita a las jóvenes bonitas por las noches. Su objetivo es molestarlas por medio de ruidos, brisas y aromas. Hasta que consigan que la jóvenes queden solteras para siempre.

Este ser enamorado se llama El Duende, una leyenda que nace en los pueblos que aún guardan costumbres precolombinas. Según cuentan los abuelos, es un espíritu que no se aparta de la mujer que haya escogido. Hasta que ella realice algo que sea de mucho desagrado para él. Hablamos de que no se bañen e o practicar la anti higiene para espantarlo.

El Salvador es una cultura rica en costumbres y tradiciones, las leyendas son un importante atractivo. Pero esta en particular es un muy poco conocida en la zonas urbanas.

Historia del duende

Fue uno de los casos más contados entre las personas de los pueblos de El Salvador. Aunque no se sabe la fecha exacta cuándo ocurrió a leyenda. Pero narra la historia de una chica llamada Graciela, María o Chela. Quien con solo 16 años de edad refleja el encanto y belleza de las flores del mes de mayo.

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Siendo la más hermosa, muchos de los jóvenes la cortejaban. Un día se encontraba cenando frijoles con tortilla y una rebanada de queso fresco, con su abuela. Cuando, de pronto, cayó en su plato de comida un trozo pequeño de la pared. La abuela le comenta que justo tenía que pasarle a ella, más no puso interés a su comentario.

La joven comió muy poco, olvidando lo que había ocurrido. Luego lavó la vajilla, y entre los platos que lavaba volvió a caer un terrón de tierra. Sin prestar mucha atención al hecho, ella terminó la labor. Luego se sentó a leer un libro bajo la luz del foco de su casa, mientras llegaba la hora de dormir.

Acompañada de sus padres, abuela y vecina, le volvió a caer un terrón de tierra en los pies de la joven. Todos se asustaron por que el terrón que había caído era muy grande. Ella les contó que había ocurrido exactamente lo mismo anteriormente.

La madre le dijo que debían tener cuidado, porque no sabían qué pasaba. Al pasar las horas se escucha un grito que levantó a toda su familia, este era de la hermosa joven.

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Al encender la luz ella lloraba afirmando que algo había tocado su pierna. Su padre con un machete en la mano revisó toda la casa pero no encontró nada. Ellos lo encomendaron a Dios y volvieron a sus camas.

Más tarde la familia despertó, por que escucharon como los trastos eran arrojados de la mesa. Pero cuando fueron a ver no había nada desordenado. La joven dijo que escuchó como un saco de piedras caía en el centro de su cuarto. Nuevamente, los familiares revisaron, y a pesar de todo aquello no había nada y todos se fueron a dormir.

Al día siguiente, el agua de la pila estaba muy tibia, eso no se comparaba con lo frío que la encontraban en la madrugada. Además el agua olía a rosas frescas, lo que no era algo común.

Mientras ella se bañaba notó cinco parches morados- verdosos en su pierna. Lo que había sentido en la noche cuando la tocaban recordó, desde ese día ella sentía que alguien la observaba.

La preocupación de su familia era tan grande que decidieron contar lo sucedía a su comadre. Quien le contó a una amiga, hasta que la historia se supo por todo el pueblo. Lo que llegó a oídos de dos señoras, quienes buscaron a la joven y le contaron que era El Duende.

Decidida a hacer todo lo necesario, la joven hizo lo que las señoras le sugirieron. Como comer en el baño, no bañarse y dejar de peinarse. Lo que produjo que la presencia de El Duende se alejara y no la molestara más.

Esta leyenda se ha mantenido muy popular entre algunos pueblos de El Salvador. Al pasar de los años, durante varias generaciones, las personas siente muy real esta historia.

Inclusive los ancianos aun consideran conveniente que las jóvenes hermosas deberían ser antihigiénicas de vez en cuando, por si El Duende decide enamorarse de alguna de ellas.

EL DUENDE EN LA CULTURA POPULAR SALVADOREÑA

A pesar de ser un personaje popular de la cultura salvadoreña, esta leyenda ha sufrido muchos cambios modificándola con el pasar de los tiempo, inclusivo variando en su final, o en las muchas formas de actuar del duende, que quienes lo han mantenido vivo lo consideran un espíritu del mal.

En otras zonas del El Salvador, describen a El Duende como un ser muy pequeño, de un fino vestir, que tiene unas orejas puntiagudas y que resguarda su oro en una olla, aunque así se le vincula mundialmente, en El Salvador se le vincula como un espíritu malo que llega a casas donde viven niños que se portan mal y son incorregibles.

Raptándolos, y llevándolos con él, entre una de las canciones más cantada por los abuelos de la zona dicen: “Si no te duermes, el duende vendrá y te llevara”, haciendo que por este pequeño ser, aumente las creencias.

En la campiña Salvadoreña, se recuerda esta leyenda, con la misma trama. Una hermosa señorita como protagonista, el cual puede alejarlo, comiendo en platos sucios, o cualquier tipo de truco sucio que ocasionen que el duende se aleje de ella y pierda el encanto por la joven, de no ser así, la perseguirá toda su vida hasta que quede solterona.

Existe muy poca variación entre los lugares, y el relato de esta leyenda con la de los hábitos del Cipitio, la cual se parece mucho.

Anécdotas de El Duende

Muy pocas personas conocen esta leyenda y aunque algunos abuelos la narran, hay más historias pero en muchos casos con un terrible final.

Algunos aseguran que El Duende nunca se va, por más que la joven trate de espantarlo y hacer todo lo que dice en la historia popular del espíritu. Del mismo modo, otro final de la leyenda narrada al inicia asegura que la joven hermosa no fue encontrada en su cama, y que de tanto buscar su familia fue encontrada en la costurería del colegio donde la niña estudiaba.

Teniendo ella incrustados más de 50 alfileres en todo su cuerpo, la joven gritaba, lloraba y decía: “que él se vaya”. A la joven le echaron agua bendita pero en duende nunca se apartó de ella, y simplemente un día la joven desapareció.

Otras historias también relatan que estos extraños seres pequeños, le gusta vestir de forma muy brillante, guardan sus ollas de oro muy celosamente, y hablan un idioma que solo ellos entienden.

Muchos abuelos narran que este duende, era un espíritu que visitaba las casas y así llevarse a los niños de mal comportamiento incorregible, a vivir a sus cuevas.

Mujeres aseguran en sus relatos que había un duende que las perseguía, le tiraban piedritas en las ventanas de los cuartos, dejaban flores en sus almohadas, y cuando el duende andaba de malas les dejaba cenizas.

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