El espacio geográfico que comprende los actuales Oceanía, Asía, América y África es lo que se conoce como Imperio Británico; zonas que fueron con quistados a partir del año 1600 durante la expansión realizada por Inglaterra para monopolizar el comercio. A los cuales se sumaron las colonias originarias del Reino Unido y encontraron su apogeo entre los años 1870 y 1914.

Origen del Imperio Británico

El origen del Imperio Británico viene dado con el periodo colonizador a principios del año 1600; época en que conquistaron parte de los territorios de Canadá y Estados Unidos, donde establecieron más de 10 colonias inglesas. Encargadas del desarrollo comercial del imperio, quien pronto vería nacer su auge y monopolizaría la actividad económica.

Organización política y social del Imperio Británico

El establecimiento y posterior evolución del Imperio Británico estuvo organizado de la siguiente manera:

Organización política

Entre los datos más relevantes que sobresalen del sistema político del Imperio Británico, encontramos lo siguiente:

  • Instauró un sistema de gobierno, fundamentado en la Cámara de los Comunes o parlamento; donde no se practicó el voto, por lo que no existió un sistema democrático.
  • El parlamento estaba compuesto por burgueses industriales, terratenientes y otras clases pudientes.
  • El parlamento era seleccionado por la clase social preponderante.
  • El trabajo parlamentario estaba dirigido en pro de las clases altas, su gestión para nada favoreció a los más necesitados.

Organización social

Las características que diferenciaron la organización social del Imperio Británico fueron las siguientes:

  • El sistema social era aristocrático, basado en los privilegios y desigualdades económicas.
  • El poder se encontraba en manos de clases pudientes, terratenientes y la nobleza.
  • En vista de lo anterior era clasista y excluyente.
  • La clase social más alta era representada por los reyes, quienes solo reinaron más no gobernaron el imperio.

Prácticas religiosas

El Imperio Británico fijo sus bases religiosas inicialmente en torno al cristianismo, introducido por diferentes evangelizadores; entre los que destacó San Agustín, quien fue el primer arzobispo de Canterbury. Una ciudad que en tiempos del Imperio Británico prestaba cobijo a los peregrinos, cuyas estructuras se asemejan a las del Imperio Romano;  espacio que en el reinado de Enrique VIII (1509 – 1547) se convirtió en el hogar de la religión anglicana.

La cual surgió por el deseo de Enrique VIII de separarse de su esposa Catalina de Aragón para casarse con Ana Bolena; de modo que solicitó al papa Clemente VII la anulación de su matrimonio, solicitud que fue denegada. Por lo que, el rey se proclamó como autoridad única en la iglesia de Inglaterra, consiguiendo así consumar su nuevo matrimonio; causando un quiebre y resquebrajamiento en la religión católica inglesa.

La religión anglicana tiene mucha semejanza con el cristianismo, desarrollándose durante la reforma protestante y la separación del catolicismo; fundándose su iglesia en 1534, institución que estableció sus propias leyes, donde se establecieron las doctrinas de la iglesia y creencias. Siendo estos implementados durante el reinado de Isabel I, quien administró Inglaterra desde 1558.

Además del anglicanismo, los ingleses también llegaron a profesar la religión protestante, siendo su precursor Martín Lutero; cuyos fundamentos básicos estaban enmarcados en el cristianismo, por lo que sería una sub rama del mismo, siendo indicado como un tipo de monoteísmo.

Características de la religión anglicana

Entre las características más relevantes del anglicanismo, encontramos los siguientes:

  • El rey era la máxima autoridad en la iglesia.
  • Las reglas morales han sido flexibles desde su instauración, demostrándolo con la aceptación del divorcio en la época colonial.
  • Sus creencias y doctrinas se basan en 39 artículos, reunidos en un texto utilizado para la oración.
  • Los representantes eclesiásticos pueden practicar la soltería o el matrimonio.
  • La biblia representa un punto de apoyo para las creencias religiosas.
  • Sus ceremonias se desarrollan entre el credo niceno y apostólico.
  • Esta religión tiene  sus fundamentos en aquellas creencias que no se muestran en las escrituras, pero fueron reveladas por Dios.
  • Se asemeja al catolicismo a través de la práctica de la misa y el bautismo.

Dominios del Imperio Británico

Los territorios conquistados por los ingleses llegaron a comprender regiones de diferentes continentes; entre los cuales se pueden mencionar los siguientes:

Continente americano

Los países americanos que integraron el Imperio Británico en el pasado fueron los actuales Trinidad y Tobago, Belice, Dominica; también formaron parte de sus territorios Antigua y Barbuda, Barbados, Guyana, Estados Unidos y Canadá. Ambas naciones llegaron a ser dominios del imperio a partir del año 1867; esto gracias al aumento de su población y su gran abundancia en recursos naturales. Los primeros colonos que habitaron tierras canadienses y estadounidenses llegaron en el año 1670, colaborando con el desarrollo del espacio.

Continente oceánico

Entre los países del continente oceánico que integraron el Imperio Británico tenemos a Nueva Guinea y las islas Salomón; a esta lista se integran Nueva Zelanda y Australia, países que se convirtieron en dominios británicos entre los años 1901 y 1907. Regiones que originalmente eran utilizadas para albergar delincuentes, su prosperidad y el ingreso de nuevos migrantes permitió su nombramiento como dominio.

Continente asiático

La expansión del Imperio Británico se debió a la gran cantidad de territorios colonizados, a los cuales se sumaron los correspondientes a Asia; donde se pueden mencionar Hong Kong, Kuwait, Malasia, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Catar, Palestina, Birmania y la India. Esta última fue una de las zonas que tomaron importancia a nivel de explotación comercial; puesto que de ellas extrajo materia prima para la producción de té, algodón y otros. El continente asiático fue colonizado rápidamente por los ingleses,  por lo que para el año 1885 se habían convertido en dominio.        

Continente africano

Otro territorio dominado por el Imperio Británico fue el Continente africano, específicamente los actuales Egipto, Sudáfrica y Zimbabue;   a los cuales se unieron en 1884 Uganda, Nigeria, Somalia y Kenia, dominios que perduraron hasta el día de su independencia. Alcanzada entre los años 1950 y 1960, por lo que el monopolio de las vías marítimas culminó a partir de ese año; África fue explotada para la producción algodonera y su importancia radicó en el Canal de Suez.

Continente europeo

En el espacio territorial del Imperio Británico no pueden faltar las colonias originarias, es decir, territorios que inicialmente pertenecían a Gran Bretaña; entre ellos encontramos a los actuales Reino Unido, Gibraltar, Malta, Chipre, Isla de Man y las Islas del Canal. A partir de dichas áreas comienza la historia colonizadora que permitió la monopolización del comercio.

Reyes del Imperio Británico

A diferencia de otros países, Inglaterra es representada por la monarquía; una forma de gobierno que integra a diferentes familias pertenecientes a una misma dinastía, es decir, integrantes de una misma familia. La cual en su mayoría forman parte de la clase alta de la sociedad, quienes ostentaron títulos de reyes, príncipes, duques, etc; los cuales en el pasado fueron adoptados por el sector masculino, puesto que se pensaba que eran los únicos capaces de liderar.

Los reyes ingleses que formaron parte de la historia pertenecieron a diferentes dinastías, identificados como la Dinastía de Windsor; también las Dinastías de la Casa de Hannover, Sajonia Coburgo Gotha, Stuart de Escocia, Normandía, Tudor, Wessex, Plantagenet, Sajones y Danessa. Donde algunos de sus representantes fueron Edward VII, James VI, Henry VIII, Henry II, William I, Jorge VI; a esta lista añadiremos a Eduardo VII, Guillermo IV, Jorge I, Guillermo III, Carlos II, Jacobo I y Enrique VIII. Además de Harold I y II, Canute el Grande y Edward el Viejo, todos ellos pertenecientes a las diferentes dinastías mencionadas.

Quienes además no fueron los únicos reyes de la corona inglesa, puesto que dicho título se ejerció legalmente en el año 1027; desde ese momento hasta nuestros días, la figura de los reyes ha permanecido en Inglaterra. Siendo utilizada como una forma de gobierno que diferencia al estado del resto del mundo.