José Simeón Cañas

En una época donde el mundo apenas estaba empezando a conocer los sistemas que estarían a favor de poner fin a la esclavitud. En Centroamérica apareció un personaje que cambiaría su historia para siempre.

José Simeón Cañas llegó para conseguir que las Provincias Unidas de Centro América, aceptaran un decreto para erradicar de una vez por toda la práctica esclavista cuando corría el año 1823.

procer de El Salvador

Algunas personas lo conocen como «El Libertador de Esclavos». Otros más prefieren reconocerlo por los méritos académicos que alcanzó, pero su virtud más notable era el humanismo que pregonaba, el cual practicó durante toda su vida.

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La figura de José Simeón Cañas destaca especialmente en El Salvador y Guatemala. Países en los que es considerado como uno de los personajes más importante de toda la historia de Centroamérica.

Nacimiento e infancia.

El infante José Simeón Cañas nació en el barrio de Santa Lucía, en la ciudad de Zacatecoluca, un 18 de febrero del año 1767.

Siendo el tercer hijo de la importante y acomodada familia de Pablo de Cañas y Lucía de Villacorta y Barahona. Los cuales también concedieron más hijos, hermanos de José; Pablo, Rafael, quienes nacieron el 4 de agosto del año 1762. Además de Francisco Ignacio, nacido el primero de abril de 1764 y María Ignacia. Quien, se cree, nació en mayo de 1765, pero no hay registros claros de ello), siendo éstos sus hermanos mayores.

Pero también tuvo hermanos menores, como lo fue Mariana Marcelina, nacida el 25 de abril de 1768 y María Lucía. Personaje que nació el 17 de septiembre de 1773, también María Nicolaza. La cual nació el 23 de mayo de 1778, y por último Manuel María nacido el 2 de marzo de 1780. Siendo el último descendiente de la familia.

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Para mantener el estatus educacional de los hijos de la familia Cañas y Villacorta, Pablo y Lucía decidieron mudarse y establecerse en la que hoy se conoce como Antigua Guatemala.

Etapa instruccional

El joven José Simeón empezó a interesarse por el sacerdocio y las humanidades. Por dicha razón decidió ingresar a la Real y Pontifica Universidad de San Carlos Borromeo. Dónde obtuvo el grado de bachiller en Filosofía el 2 de abril del año 1787. Especializándose también en Teología tan solo cuatro años después, el 25 de febrero del año 1791.

Transcurridos cuatro años más, el 16 de junio de 1795 consiguió licenciarse. Además de obtener los símbolos que corresponden al doctorado en Sacra Teología el 17 de octubre de 1795. Finalmente, el  5 de julio del año 1796 consiguió presentar su magnífica tesis para obtener el doctorado.

Tuvo un rápido ascenso sacerdotal en el Colegio Seminario, Tridentino o de la Ascensión de Nuestra Señora. Donde fue nombrado subdiácono, diácono y presbítero entre el 3 y el 24 del mes de octubre, de 1790.

Ejercicio profesional.

José Simeón ejerció como catedrático de Artes en la universidad que lo vio desarrollarse como profesional por casi un año. En el periodo comprendido entre el 18 de agosto del año 1791 hasta el 6 de junio de 1792.

Fue ahí donde también obtuvo el cargo de profesor principal de Prima Filosofía por oposición.  Donde ejerció por poco más de ocho años, desde junio de 1792 hasta el 12 de julio del año 1800.

También tuvo cargos administrativos; fue elegido como vicerrector del Colegio Seminario o Tridentino el 17 de agosto de 1793. Desempeñando el cargo hasta el 17 de enero de 1794.

Gracias a los votos de sus compañeros de profesión, obtuvo el cargo como primer consiliario o vicerrector. Hechos ocurridos el 6 de noviembre del 1800 hasta el 10 de noviembre de 1802. Como si fuese poco, también fue rector de la Universidad de San Carlos. Cargo que ejerció en noviembre de 1802 hasta noviembre del siguiente año.

Volvió a retomar el mismo cargo de rector durante el año 1811 hasta 1812, casualmente, comenzando y finalizando los mismos meses que en su primer periodo.

También fue Diputado Provincial por Sonsonate el 17 de julio de 1813, fue un miembro de la Junta Consultiva Provincial, la cual se reunió en Nueva Guatemala desde el 13 de julio de 1820.

Fue elegido como diputado por Chimaltenango y Zacatecoluca para el Congreso Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, el cual se llevó a cabo en Nueva Guatemala el 24 de junio de 1823.

José Simeón hizo gala de sus ideales humanistas y sentimientos cristianos en la última sesión anual de este cuerpo colegiado, la cual fue llevada a cabo en la capital de Guatemala el 31 de noviembre de 1823, cuando solicitó que se liberaran a los esclavos que aún permanecían en los Estados centroamericanos, los cuales acaban de recibir la liberación del dominio mexicano y español.

Su importancia en la historia centroamericana.

Durante el año 1824, emprendió un viaje desde Guatemala hasta San Salvador con la intención de apoyar el Congreso Constituyente de este Estado en el nombramiento civil del presbítero y doctor José Matías Delgado como el primer Obispo del El Salvador, lo que causó una gran oposición por parte de las autoridades de Guatemala y del Vaticano.

Ante estos reclamos, José Simeón Cañas creó un par de folletos, los cuales tenían como título «Advertencias patrióticas», emitidos en El Salvador el 5 y el 28 de octubre del 1824, en donde sostuvo un fuerte debate epistolar junto a Ramón Casaus y Torres, arzobispo de Guatemala.

El 22 de noviembre de 1824, firmó en la primera Constitución Federal centroamericana. En 1826 viajó hasta San Vicente de Austria y Lorenzana, donde residió y fue testigo del alzamiento nonualco de Anastasio Aquino en 1833.

También fue testigo del nombramiento de la ciudad como la Capital de El Salvador en el año 1834 y estuvo en la ciudad cuando se intensificó el cólera morbus como una peste, en el año 1837 hasta 1838. Año en el que, desgraciadamente, contrajo la enfermedad.

La enfermedad y su fallecimiento.

Debido al cólera morbus que contrajo en 1837, su salud se complicó al punto de sufrir un derrame cerebral, el cual trajo consecuencias fatales en la mañana del 4 de marzo de 1838.

Los restos mortales fueron llevados y depositados en una catacumba del interior de la vicentina iglesia de Pilar, un templo católico de la época de la colonia, el cual fue dañado por los terremotos ocurridos el 13 de enero y el 13 de febrero del año 2001.

Durante todo el siglo 20, la vida y obra humanitaria fueron meritorias de varios libros y textos que fueron redactados por el doctor Ramón López Jiménez y Jorge Lardé y Larin, historiador.

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