La Ciguanaba

Allá sentada a la orilla del río se encuentra una bella mujer; Desde la distancia se observa sentada con una cortina de abundante cabello largo cubriendo su cara.

Su piel aterciopelada a la luz de la luna, su torso está descubierto, dejando a los ojos ver un cuerpo esbelto y hermoso; No hay escultura que se le pueda comparar.

El resplandor que la rodea parece invitar a su espectador a acercarse, como Ícaro a la luz del sol. Lentamente, va a su encuentro, con el corazón dando tumbos de excitación, impaciente por llegar hasta tan hermosa criatura.

Solo para darse cuenta que detrás de todo ese pelo se esconde un rostro cadavérico, espantoso; Su cuerpo es deforme y las uñas más bien parecen garras.

Es entonces, cuando el hombre cae en cuenta de que ya no tiene escapatoria, se halla frente a La Ciguanaba, uno de los espectros más temidos.

Esta leyenda es una de las más populares a lo largo y ancho de El Salvador, su esencia es terrorífica y detrás de sí, guarda un mensaje social.

Siguanaba o Ciguanaba

Cabe destacar que En El Salvador se usa la C y no lapara nombrar a este ser, con lo cual se escribe Ciguanaba. A diferencia de Honduras donde se escribe Siguanaba aunque tambien se le conoce como Siguamonta.

La palabra Siguanaba tiene sus raíces en la lengua Nahuat y significa Sihuat: Mujer y Nahuali: Brujo o Bruja. Con lo cual se puede interpretar como Mujer Bruja, aunque también se le da otras interpretaciones como veras cuando te adentres mas en este articulo.

Pero, ¿de dónde nace semejante ser mítico?

Origen de la Siguanaba

La Siguanaba es un ser o espectro que forma parte del folklore de la mayoría de los países centroamericanos.

Se le conoce con muchos nombres: Siguanaba, Sinahuaba, Chuca, Sucia o Siguamonta y Ciguanaba (En El Salvador) entre otros. La procedencia de su nombre y sus variantes se puede rastrear hasta los poblados indígenas de la Mesoamérica. Sin embargo, cada país tiene su propia teoría sobre este espectro.

En El Salvador, la más aceptada es que significa “Mujer Horrible”; Aunque en ciertos departamentos se traduce de la siguiente manera: Siguan, del quiché, que significa Abismo; Waná que es “Hermana” y B’, que significa “Espectro”. Lo que contribuye a la leyenda de que el hombre que se la tope, buscará arrojarse de un abismo.

Al sol de hoy no se ha determinado el origen exacto de La Siguanaba, pero muchos conocedores creen que pudo haber sido introducida en estos países por los conquistadores españoles durante los tiempos de la colonia.

Esto como método para subyugar y controlar a los poblados indígenas existentes. Y que mantuvieran una conducta, para ellos, apropiada.

Historia de la Siguanaba

El mito relata que todo inició con una mujer llamada Sihuehuet (Mujer Hermosa). Ella era de origen humilde, campesino, pero muy ambiciosa. Así pues, se dio a la tarea de usar sus atributos, encantos y conocimientos de brujería para conquistar a Yeisun; Príncipe nahua e hijo del dios Tláloc, para convertirse en una princesa, hazaña que logró.

Sin embargo, Sihuehuet tenía un defecto, que era lujuriosa; Y mientras estaba casada empezó a tener incontables amoríos. Cuando el príncipe Yeisun tuvo que luchar en una guerra, sostuvo una relación extramarital.

La infidelidad de la Siguanaba fue con el dios «Lucero de la Mañana», conocido también como hombre madrugador.

De la relación con Yeisun, nació un niño al que por nombre le pusieron Cipitío; Pero este fue totalmente desatendido por su lujuriosa e irresponsable madre.

No conforme con esto, Sihuehuet cometió el error de darle a su marido una poción que lo transformó en un temible monstruo de dos cabezas, para concederle el trono a uno de sus tantos amantes.

Yeisun fue asesinado al presentarse en una fiesta en la nueva forma monstruosa; Un guardián del palacio lo hirió de muerte, desconociendo la verdadera identidad del gigante de dos cabezas

Tláloc por fin tuvo conocimiento de las andanzas de su nuera y la acusó ante Teotl, dios de dioses, suplicando por su ayuda. Teotl es el dios supremo según el “Popol Vuh”.

Este último la maldijo, condenándola a vagar por la tierra como un espectro; convirtiéndola en La Siguanaba. Esta se aparecería ante los hombres infieles, mujeriegos y donjuanes, como una mujer preciosa; Pero cuando que se acercaran, los espantaba con su horrenda figura, provocando que se tiren por los barrancos.

Además, la castigó por ser una mala madre otorgándole a su hijo, El Cipitío, la juventud eterna. De aquí se desprende otra famosa leyenda del Cipitio.

La Ciguanaba se ve obligada a vagar buscando a su pequeño hijo por el resto de los tiempos. Cuenta la historia que, se le puede ver a las orillas de ríos, cerca de basureros o caminos que terminan en precipicios.

Descripción de la Siguanaba

La apariencia física de este espectro ha ido variando de tanto en tanto con el pasar de los años. En ciertas historias, se presenta a la siguanaba como una mujer errante que viste un camisón transparente, que permite vislumbrar su figura. Y una vez que ha atraído a su víctima se gira y muestra su cara de caballo.

Mientras tanto, otras versiones dicen que se la ve bañándose en pilas o tanques de agua públicos, peinándose con un peine de oro; aunque también en ríos y a veces lavando la ropa.

Ella atrae al hombre hasta alcanzar el borde de un abismo; Es entonces cuando le muestra una cara de cráneo, con ojos brotados y ensangrentados.

Las uñas empiezan a crecerle desmesuradamente y sus pechos, a estirarse hasta que le alcanzan las rodillas; La piel se agrieta y se torna de un color verde pantanoso.

Entonces, la víctima pierde la razón y opta por arrojarse por el precipicio, eso si no se muere del susto en el instante.

Algunas tradiciones cuentan que La Ciguanaba los espera de frente, pero con el cabello sobre la cara y el torso desnudo con los senos al aire.

Sin embargo, todos concuerdan en que es una mujer bella a la que se sienten atraídos de una forma inexplicable. Al punto de seguirla a donde quiera que ella vaya sin decir palabra alguna.

Cualquiera que ande deambulando a altas horas de la noche corre el riesgo de encontrarla; aunque su preferencia son los hombres fiesteros e infieles.

La Siguanaba en la cultura salvadoreña

El espectro ha aparecido incontablemente en diversos relatos de la cultura salvadoreña desde inicios del siglo XX; Por eso hoy, forma parte de su tradición.

Su figura se ve fortalecida gracias a que guarda semejanza con otra historia del Popol Vuh (libro del consejo quiché), la cual cuenta cómo se castiga a la luna por su infidelidad.

Este mito ha servido para resaltar dos cosas en El Salvador: el legado mitológico de los poblados indígenas y el valor de la ética moral.

Anécdotas de la Siguanaba

Suelen contar los abuelos como hace años atrás era común que los hombres coquetos se llevarán su susto o, como dicen, fueran jugados por la siguanaba.

En aquellos tiempos, durante las noches sin luna, salían valientemente con la esperanza de encontrar una aventura. Animados por su hombría y sus encantos, no podían dejar pasar la oportunidad de acercarse a tan bella y dispuesta mujer.

Poco después se arrepentía al ver que ella se convertía en un monstruo terrible.

Los ancestros cuentan que había quienes perdían la cabeza y buscaban matarse de cualquier forma para poder alejar el susto de sus ojos.

Pero había unos cuantos que lograron escapar usando un par de viejos métodos; Para no dejar el alma, se encomienda a Dios y al mismo tiempo se muerde una cruz.

Una defensa infalible consiste en aferrarse a una mata de escobilla, y en cuanto ella lo agarre a uno, halar la planta y ella sentirá que le jalan del cabello. Con eso se asustara y se irá corriendo aseguraban.

Otra forma, aunque mucho más riesgosa, es dejar que la Siguanaba se acerque y tirarse al piso de cara hacia arriba, entonces tomarla del pelo y jalarlo con fuerza.

Aunque la más extendida en los municipios rurales salvadoreños es morder un machete y santiguarse (hacer la señal de la cruz).

La Siguanaba en la sociedad salvadoreña

Además de una historia de terror para asustar a los más pequeños, la leyenda de la Siguanaba hace presión en la conducta social de los salvadoreños. Ya que se trata de una forma de condenar el adulterio.

El hecho de que se le aparezca con frecuencia a donjuanes y parranderos, es una manera indirecta de incitar la sobriedad, fidelidad y respeto por el matrimonio.

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