Las más feroces batallas de la conquista de América

Después de la llegada y durante el tiempo que Cristóbal Colón duró en el nuevo mundo, se libraron feroces Batallas para la conquista de América. Éstas, por así decirlo, acabaron con pueblos enteros de indios inofensivos, los cuales en su mayoría se encontraban desarmados.

De igual modo, siempre salieron victoriosos los colonos europeos, los cuales, después de acabar por completo con la población que se les enfrentará en su camino, terminaban robándose y sustrayéndole todas las riquezas minerales para total beneficio de los reyes católicos.

Los reyes católicos, fueron los principales contribuyentes para apoyar cada viaje y expedición que hizo Colón desde el año 1492 en adelante, de igual manera, no solo fue éste navegante almirante el que estaría involucrado en las masacres ocurridas en la conquista de América.

Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Cabeza de Vaca, entre otros, fueron los principales conquistadores y exploradores españoles que participaron en feroces batallas de la conquista de América.

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Batalla de Calocoaya, Centla, Choluta, Noche Triste, Otumba, Tenochtitlan, Tóxcatl, Acajutla, entre otras. Todas dejaron un gran número de bajas, pero a fin de cuantas, gracias a eso, se extendió la población mundial, llegando a un sinfín de posibilidades de mestizaje entre las diferentes Culturas, esté ocurrió entre esclavos africanos, indios y europeos.

Las primeras Batallas

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En el año 1504, Hernán Cortés se marchó de Europa rumbo a América y participó en la conquista y colonización de Cuba bajo las órdenes de Diego Velázquez. Partió de Santiago de Cuba en noviembre del año 1518, y pese a las órdenes de Velázquez de que suspendiese la expedición, decidió continuar. Al llegar a tierra firme, Cortés fundó Veracruz y emprendió la conquista del imperio azteca aprovechando las rivalidades existentes entre los indígenas.

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En su marcha hacía México venció a los Tlaxcaltecas, que automáticamente, se convirtieron en sus aliados contra los indios del imperio azteca. En el año 1519, llegó a México. Donde fue recibido por Moctezuma II, a quien hizo prisionero.

Seguido a esto, tuvo que enfrentar una batalla contra una fuerza enviada por Velázquez y comandada por Pánfilo de Narváez, luego tuvo que volver inmediatamente a México, donde los aztecas se habían sublevado contra Pedro de Alvarado.

Los conquistadores españoles comandados por Hernán Cortés, se vieron obligados a emprender una peligrosa retirada.

La Noche Triste

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Está puede ser, una de las pocas ocasiones en que hubo un número de bajas significante para las tropas europeas a manos del ejército mexicano. El hecho ocurrió a las afueras de Tenochtitlan, entre los días 30 de junio y la noche del 1 de julio del año 1520.

Esa última noche en especial, quedo marcada para la historia como la Noche Triste, noche en que decidieron huir al esperar la voz de mando de Cortés. Tanto sus soldados como indios aliados marcharon por un puente de canoas rumbo a Tacuba con el mayor sigiló posible. Una anciana de la cultura Tolteca había salido a tomar agua, cuando de pronto logró ver la huida de los españoles, rápidamente advirtió al ejército azteca, que rápidamente lograron rodearlos por completo.

Bernal Díaz afirma que murieron 600 cristianos, más de la mitad de la hueste de Hernán Cortés. También hay escritos que afirman que el propio Cortés, se veía intranquilo por lo que le esperaba. De igual al año siguiente volvió a México.

Batalla de Otumba

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Luego de aquella desagradable derrota para los colones españoles, los pocos sobrevivientes se encaminaron hacía Tlaxcala, donde sus señoríos eran sus aliados. Tras la Batalla de Otumba en el año 1521, volvió y reconquisto la capital azteca.

Luego de la muerte de Moctezuma II, el nuevo emperador envió a otro hermano tras la búsqueda de los conquistadores españoles que se habían salvado en aquella batalla llamada como la Noche Triste.

La marcha hacia Tlaxcala les llevó varios días y vistos sin alimentos, por lo que parecía, que los mexicas podrían tener posibilidades de derrotarlos. Sin embargo, en el transcurso de la batalla entre ambos bandos en el valle de Otampa, Hernán Cortés llevó a cabo un golpe osado y maestro que le dio la victoria. Se dice, que hubo un total de 20.000 muertos de un total de 200.000 hombres.

Batalla de Acajutla

En el año 1523, luego de que Hernán Cortés hubiese consumado el dominio total sobre la ciudad de Tenochtitlan, delegó a Pedro de Alvarado a la conquista de los territorios del Sur.

La Batalla de Acajutla, se libró entre las tropas que llevaba Pedro de Alvarado y sus oponentes Pipiles, en la población de Acajutla en el año 1524. Los Pipiles tenían tan solo una pequeña tropa a diferencia de los 300 soldados y más de 5.000 amerindios que formaban el ejército de Alvarado.

Luego de haber sometido a los pueblos de los Quiches, recibieron más apoyo de otras tribus, entre ellas se destacó, la de los Kakchiquiles que habitaban lo que actualmente es Guatemala. Ese mismo año, las huestes de Alvarado, llegaron a lo que es actualmente es El Salvador, cruzando el Río la Paz, lograron divisar nuevos poblados, pero los pobladores de aquella zona, decidieron huir al verlos llegar.

Batalla de las Salinas

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Muy lejos de lo que ocurrió en tierras mexicanas y parte de Centro América, también se libraron feroces batallas para la conquista del nuevo mundo en otras partes del Continente. En esta ocasión, el escenario se mudó específicamente a las Salinas indias de Cachipampa, ubicadas a 5 kilómetros del Sur de Cuzco en Perú.

Aquí, las tropas comandadas por Hernando y Gonzalo Pizarro lograron vencer a las tropas de Diego de Almagro el día 6 de abril del año 1538. Toda la disputa comenzó por la reclamación de la ciudad de Cuzco, la cual fue ocupada por los pizarristas luego de haber alcanzado la victoria.

Diego de Almagro, fue capturado y juzgado sumariamente, lo que le llevó a la pena de garrote. Su lugarteniente, Rodrigo de Orgóñez murió en el campo de batalla, lo mismo le ocurrió a Gonzalo Calvo de Barrientos. Otro de los jefes almagrista de nombre Pedro de Lema, había quedado gravemente herido, pero de igual modo poco después fue asesinado en su lecho.

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