Manuel Aguilar

Un reconocido eclesiástico de El Salvador que tuvo gran participación en los movimientos y en la batalla por la independencia de América Central que se llevaron a cabo en 1811 y 1814. Por estas acciones se le considera uno de los Próceres de la Independencia salvadoreña.

Nace un prócer más en la familia Aguilar

Porcer de El Salvador

El pequeño Manuel Aguilar y Bustamante nació el 26 de junio de 1750, siendo uno de los hijos más pequeños de Isabel de Bustamante y Nava y del capitán, Manuel Aguilar y León, quien era primo hermano del doctor y presbítero, José Matías Delgado.

Además de ser hermanos de otros dos futuros próceres de la libertad e independencia y futuros sacerdotes, Manuel también era hermano de Ana Patrona y Mónica, quienes, con el pasar de los años, se unieron en matrimonio con Domingo Antonio de Lara y Mongrevejo  y Francisco Durán.

El hogar de la los Aguilar y Bustamante estaba ubicada en la esquina del sureste de la Plaza de Armas, en San Salvador, lo que hoy conocemos como “Parque Libertad”. Tras el fallecimiento de Manuel y cumpliendo uno de sus pedidos en su testamento, la casa se  traspasó a su primo, quien era el presbítero Juan José de Arce.

Tiempo despues la residencia pasaría a estar bajo la custodia estatal, por lo que en su predio se construyó continuamente el palacio ejecutivo, el cual paso a llamarse en el años de 1866 “Casa Blanca”, además se construyeron  dos cines el Libertad y el Popular.

Su formación educativa y sus inicios en la religión

El joven Manuel entró como un estudiante en el reconocido y acreditado colegio San Francisco de Borja, ubicada en la antigua Guatemala a la edad de 11 años, en 1761. Y su  título de bachiller en filosofía lo obtuvo el 17 de febrero en el año 1772.

Tomó su tonsura y sus órdenes menores del colegio Tridentino, en la iglesia ubicada en el convento Capuchinas. Cuatro años después, el 13 de marzo del 1776, consiguió los grados de exorcitado y acolitado, para luego poder obtener el subdiaconado el 20 de septiembre de 1776.

El 4 de abril de 1778 fue nombrado como Diaconado por la iglesia del convento de la Concepción y, el 13 de junio de 1778, tan solo dos meses después, se hizo la ceremonia de iglesia del convento de Santa Catalina. Después de ello, se desempeñaría como el encargado del curato de Zacatecoluca.

Fueron varios los años en los que participó como un catedrático filosófico y cánones, en el Seminario Tridentino, de la Antigua Guatemala. Pero, por culpa de una terrible enfermedad, volvió a El Salvador, en el año de 1788, tan solo un mes después para poder acompañar a su sobrino Mariano Antonio de Lara, en la rectoría de la Parroquia de Santa Cruz Zacatecoluca, en un periodo de tiempo de 1790 y 1801.

Tiempo después ejerció el curato en la población, desde junio de 1803 hasta 1808, posteriormente se le nombró como rector del colegio guatemalteco donde había estudiado. Y en 1809 se le dio el cargo de capellán en el convento de las Carmelitas.

Su aporte por la independencia de El Salvador y Centroamérica

Junto a la participación de sus hermanos, Nicolás y Vicente Aguilar, tuvo gran importancia durante las gestas y movimientos por la independencia que se llevaron a cabo el 5 de noviembre de 1811.

El sacerdote fue acusado de mantener correspondencia con un emisario de nueva España o un cabecilla del mismo reino. Debido a estas acusaciones Manuel Aguilar fue detenido el 4 de noviembre de 1811.

Al saber de su aprisionamiento los que apoyaban la independencia iniciaron una revuelta el 5 de ese mismo mes. Pero todos sus esfuerzos no surtieron el efecto necesario como para poder conseguir la tan anhelada independencia.

Fue liberado casi dos años después, el 4 de marzo de 1813. Una vez consiguió la libertad debido a continuas protestas del pueblo, siguió con sus duros sermones que avivaban la independencia, es por esta razón que fue fichado como persona peligroso y fue vigilado por las autoridades de la época.

Luego del segundo intento de insurrección en enero de 1814, escapó de San Salvador bajo la oscuridad de la noche el 2 de marzo y una semana más tarde, al llegar a la antigua ciudad capital de la Capitanía General  fue reducido a prisión en el hospital de San Pedro y en el Colegio de Cristo.

Fallecimiento

Sus últimos años de vida los pasó en la Ciudad de Antigua Guatemala, en el hogar de María Antonia Córdoba de Brito, una conocida amiga de las hermanas de Manuel. Ante los ejercicios del notario José Inocente Calderón de la Barca fue el encargado de firmar su testamento el 6 de febrero de 1819, para luego enmendarlo y renovarlo tan solo un mes después, el 4 de marzo.

Su muerte llegó a la una de la tarde del sábado 25 de mayo de 1819 y sus restos fueron llevados y enterrados al siguiente día, en una tumba que parece haber sido olvidada, en la Parroquia de San Sebastián.

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