La ruta azul es una travesía que se caracteriza por los pintorescos y culturales destinos que ofrece; muy posiblemente su nombre pudiera parecer que hace alusión al océano o lagos de El Salvador; pero, lo cierto es que poco tiene que ver con agua. Durante el trayecto, notarás que lo último que necesitas es un traje de baño; en cambio sí te sería muy útil llevar un delantal que en su momento lo vas a necesitar. Llevar puestos zapatos cómodos, ropa de algodón y un sombrero o gorra también serán muy útiles.

Historia de la ruta azul

En el pasado, a este recorrido se le conocía como Ruta del añil; debido a que atraviesa a los pueblos y lugares donde más se producía este tinte azul durante el siglo XVII. El Salvador fue, de hecho, el principal productor y exportador del añil de la región centroamericana; sobre todo durante la época colonial. El añil azul era el más demandado en aquel tiempo; esto por su excelente resistencia a la luz, al calor y a la corrosión.

Un claro ejemplo de durabilidad son los murales creados con él; y que han soportado la humedad a lo largo del tiempo. Este pigmento orgánico es considerado el más estable del mundo, a pesar de los años. Se pueden conseguir diferentes tonalidades de azul, incluyendo el turquesa; una de las experiencias que brinda esta ruta turística es poder vivir la oportunidad de hacer añil con sus propias manos.

Puntos turísticos de la ruta azul

El trayecto cuenta con diferentes destinos turísticos que ofrecen vistas impresionantes; comenzando desde las alturas hasta coloridos pueblos con calles empedradas. También hallaremos museos que transportan al viajero hacia épocas distantes en el pasado; incluso,  puestos de comerciantes en las calles con curiosas artesanías elaboradas a mano.

San Ignacio

La primera parada en el trayecto de la Ruta Azul es San Ignacio; una ciudad en la montaña con estructura colonial ubicada en el departamento de Chalatenango. Sin embargo, el objetivo principal de visitar San Ignacio es subir hasta el punto más alto; nos referimos a El Pital, que cuenta con una altura de 2,735 metros smn. Desde la cumbre, usted podrá apreciar el horizonte y vislumbrar paisajes de los países vecinos; entre ellos destacan Guatemala y Honduras. Además, tendrá la oportunidad de acercarse a la naturaleza y respirar el oxígeno más puro del país.

La Palma

De las alturas bajamos a un municipio en las faldas de las montañas; donde encontraremos La Palma, un colorido territorio con el clima más fresco en la región. Este lugar fue declarado «La Cuna de La Paz»; debido a que es uno de los lugares más apacibles de El Salvador. Entre los atractivos que podrás disfrutar allí tenemos:

  • Artesanías: al ser un municipio que le apuesta al turismo, los lugareños mantienen una economía comercial; basada en la producción de artesanías para venderlas a los viajeros que transitan por ahí.
  • Paintball: un juego de armas de juguete y balas de pintura que ofrece una experiencia llena de adrenalina.
  • Caminatas: una opción agradable caminar sobre las calles adoquinadas del pueblo, mientras observas la arquitectura colonial.

Cinquera

Nuestro próximo destino dentro de esta travesía cultural es el municipio de Cinquera; donde se encuentra un museo histórico que rescata las memorias del conflicto armado de El Salvador. El que se desarrolló en la década de los años ochenta. Esta ciudad también ofrece un parque ecológico llamado Bosque de Cinquera; es un perfecto lugar para realizar caminatas por senderos. También puedes visitar puntos interesantes como la Pila de Obraje de Añil.

Durante esta parada notarás que el clima es bastante tropical; además, si así lo deseas puedes aventurarte a conocer algunos de los ocho ríos y 14 quebradas que posee. O, si quieres, puedes visitarlos todos. Este pueblo colonial con calles empedradas posee un legado histórico en torno a la producción del añil; de hecho, puedes encontrar talleres de aprendizaje de la técnica de teñido con añil.

Ilobasco

Este municipio es conocido por sus elaboradas Artesanías De barro y su pasión por la alfarería;  también es un bonito destino para degustar de las famosas pupusas; entre otros platillos que se pueden encontrar a lo largo del camino.

San Sebastián

Un municipio de San Vicente conocido como la tierra de los telares debido a las artesanías textiles que se producen en la zona. Aquí se elaboran desde colchas, hamacas, ropa artesanal, entre otros productos a base de tela.

Ilopango

Y como última parada nos encontramos con el municipio de Ilopango específicamente en el lago de Apulo, un lugar para relajarse disfrutar a la orilla del lago o, sí lo prefieres, dar un paseo en lancha. También encontrarás una variedad de platillos culinarios en base a productos extraídos del lago, como pescado frito, cebiche de camarón, entre otros. Esta parada puede cerrarse con broche de oro si visitas la Isla Corazón, ubicada al centro del lago, donde puedes llegar únicamente a bordo de una lancha.